Nunca estas del otro lado,
me dejas hablando sola como una tonta. Dejé tuerto mi destino por dormir con vos
una noche y media. Mi “nos vemos”, tu “quizás”,
tu veneno, mi antifaz,
los besos que me diste de propina;
mis pantalones, tu sillón,
la ingenuidad,
la tentación,
el género, el estilo y mi poesía.
Ya no me des más la espalda y no me des la razón;
sos mi manzana prohibida preferida.
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